lunes, 6 de junio de 2011

Frio


Meto las manos en los bolsillos y no importa el calor que haga fuera, dentro hace frío. Aún así no las saco, me gusta pensar que si las caliento servirá de algo.
Esta lloviendo, lo se porque puedo ver el impacto de las gotas sobre los charcos, deduzco que también caen sobre mi, pero no me importa. La gente a mi alrededor camina deprisa, supongo que tienen a donde ir, yo me quedo ahí parada, mojándome, porque cualquier otra cosa me parecería igual de absurda que eso.
Acaba una canción en mi ipod, y empieza la siguiente, parece que todo avanza, aunque yo no lo haga.
Una niña acaba de resbalarse un poco mas adelante, y su madre corre a ayudarla, la envidio, no por el golpe, la envidio porque seguramente ese sea el único motivo de su llanto, porque dejara de llorar pronto, quizá con el beso que acaba de darle su madre, o con cualquier otra cosa, pero pronto. Cuando ella sonría de nuevo yo seguiré aquí en el mismo sitio.
Antes me gustaba la lluvia, pero claro, antes no me daba todo igual, antes cuando salia de casa era para ir a algun lado, antes.... Las cosas eran tan diferentes antes.
Me doy cuenta de que podría llorar y nadie se daría cuenta, ya tengo la cara empapada de todos modos, pero tampoco le veo sentido a eso. Tambien podría volver a mi casa, porque todo esto que estoy escribiendo es ahora practicamente ilegible y tambien esta empapado. Es curioso, yo estoy igual de inservible que este papel...
Mi móvil acaba de sonar, y lo cierto es que siento unas ganas enormes de sacarlo del bolso y estamparlo contra la pared, odio el maldito movil, porque suena cuando no quiero que lo haga y no lo hace cuando lo necesito, y porque en estos momentos odio a todo el mundo.
Al menos tengo ganas de hacer algo.
No lo hago, de todos modos, simplemente lo saco y lo silencio, es mi manera de contactar con el resto del planeta, aunque me sea indiferente, dado que sigo viva, es lo que se supone que debo hacer.
La verdad es que todo es tan ridiculo cuando solo observas sin participar en ello que casi podría reir si no doliera tanto.
Podría levantarme y bailar, o chillar, podría saltar de charco en charco y escupir al suelo... Al menos así rompería con la puta rutina del día a día con las idas y venidas a tal o cual sitio, con la espera, con las obligaciones, con mi vida.
Tampoco lo hago, no porque sienta verguenza, sino porque escapar de toda esa mierda por un instante no hace menos llevadera la inevitable vuelta a la realidad.
De hecho, como se hace tarde, voy a volver a casa, me dare una ducha caliente y seguiré teniendo frío.


1 comentario:

  1. No pierdas la esperanza. En cuanto llegue el verano y vuelva yo a casa, me voy a asegurar de romper esa rutina. Vamos a hacer algo nuevo y diferente cada día. Y llegará el día que dejes de tener frío. Te quiero mucho!

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